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	<title>Télam - Francisco Pestanha</title>
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	<description>Pensar desde nosotros</description>
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		<title>Desmalvinización y Remalvinización</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Feb 2012 22:18:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>clara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Especial interés despierta para quienes nos dedicamos a reparar detenidamente en  el desenvolvimiento de las relaciones argentino–británicas, la puesta en ejecución, a partir del cese de hostilidades operado el 14 de junio de 1982, de un dispositivo que parte de la literatura política ha denominado desmalvinización. Tal dispositivo como señala Gustavo Cangiano, estuvo orientado a deshistorizar la [&#8230;] <a class="more-link" href="http://pestanha.telam.com.ar/2012/02/23/desmalvinizacion-y-remalvinizacion/">&#8595; Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Especial interés despierta para quienes nos dedicamos a reparar detenidamente en  el desenvolvimiento de las relaciones argentino–británicas, la puesta en ejecución, a partir del cese de hostilidades operado el 14 de junio de 1982, de un dispositivo que parte de la literatura política ha denominado desmalvinización.<img title="Más..." src="http://malvinas.telam.com.ar/wp-includes/js/tinymce/plugins/wordpress/img/trans.gif" alt="" /><span id="more-134"></span></p>
<p>Tal dispositivo como señala Gustavo Cangiano, estuvo orientado a deshistorizar la guerra y desligar el conflicto armado de 1982 “…de una reivindicación nacional histórica de 150 años contra una de las potencias coloniales más crueles y agresivas de los últimos 3 siglos”.</p>
<p>La desmalvinización para ser más preciso fue concebida tiempo antes de concluir la batalla. Las condiciones de ocultamiento en las que regresaron nuestros soldados al continente y los episodios de Puerto Madryn donde la muchedumbre logró romper el cerco que pretendía impedir el contacto de los veteranos con el pueblo dan cuenta clara de ello.</p>
<p>Impulsada exprofeso por la conducción cívico–militar, reproducida por las elites comprometidas con el régimen de entonces, y resignificada luego de recuperadas las instituciones democráticas, la desmalvinización tuvo por objetivo principal circunscribir la guerra a un episodio aislado y descontextualizarla de sus antecedentes históricos.</p>
<p>Un sinnúmero de razones de las cuales solo algunas pueden darse cuenta en este breve texto, determinaron que tal dispositivo fuera considerado primero y puesto en marcha posteriormente. La derrota militar y la decadencia manifiesta por la que transitaba el régimen tiránico, constituyeron per se  razones de peso para desmalvinizar. Pero además el artilugio desmalvinizador encontró justificativo en la  necesidad de impulsar lenta y sistemáticamente el restablecimiento de las relaciones bilaterales entre ambos Estados, sentar las bases para determinar las condiciones reales y efectivas del cese de hostilidades, restablecer el sistema de intereses económicos y financieros de los británicos en la región, neutralizar un espíritu y la  conciencia nacional y latinoamericanista que había podido expresarse a partir del 2 de abril, y por último, impedir cualquier justificativo para la rehabilitación de las fuerzas armadas.</p>
<p>La desmalvinización asimismo constituyó un discurso hegemónico mediante el cual se desconocieron acontecimientos históricos significativos y menoscabaron componentes de alto valor simbólico para nuestro devenir, entre los que se encuentran episodios de una épica notoria, la negación de la calidad de héroes a nuestros combatientes y el apoyo brindado por muchos países latinoaméricanos, y de estados como Libia e Israel.  El discurso desmalvinizador, en cierto sentido, pretendió y aún pretende cierta “clausura” sobre la cuestión.</p>
<p>La construcción de un discurso hegemónico desmalvinizador estuvo sustentado en una dicotomía muy presente en la historia argentina “civilización y barbarie”, donde la inversión “los bárbaros somos nosotros y los civilizados los otros” implicó una minusvalidación generalizada y acrítica de lo propio. En el caso particular de la guerra de Malvinas se llegó a extremos en donde desde algunos medios y sectores intelectuales locales se festejó la derrota como una contribución de la “civilización” para con la “barbarie”. Como el triunfo de la “democracia” (europea) sobre la dictadura.</p>
<p>El discurso desmalvinizador se asentó entre otros aspectos en:</p>
<p>I.-   La deshistorización del conflicto por Malvinas y el ocultamiento de la existencia</p>
<p>de relaciones bilaterales desiguales entre ambos estados.</p>
<p>II.- El desconocimiento del protagonismo de nuestros soldados a partir de su victimización sostenida.</p>
<p>III.-   El ocultamiento de ciertos acontecimientos épicos protagonizados por nuestras tropas, la negación de la condición de héroes de nuestros caídos, y de aquellos combatientes que en el conflicto adoptaron conductas extraordinarias.</p>
<p>IV.-   El desconocimiento a pertinaz reclamación y labor de los familiares y la falta de apoyo para sus actividades, entre las que se encuentran la realización de más de 20 viajes, la inauguración del monumento ahora erigido en Darwin y cientos de actividades y conferencias negadas por la gran prensa.</p>
<p>V.- El ocultamiento del altísimo valor estratégico y geopolítico de los territorios ilegalmente ocupados.</p>
<p>VI.- La asimilación estructural de la “causa Malvinas” a la dictadura militar.</p>
<p>VII.- Recientemente la apelación de la autodeterminación o del deseo de los isleños como fórmula para resolver el conflicto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong> La remalvinización</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El Pensamiento Nacional al hacer especial hincapié en el rol que desempeña la cultura en la configuración de estrategias de resistencia que los pueblos periféricos motorizan para trazar su propio itinerario, pone especial énfasis en la respuesta y resistencia popular.</p>
<p>Si bien, como señalamos anteriormente a partir del cese de las hostilidades y desde “arriba hacia abajo” fue impulsándose un dispositivo desmalvinizador que en uno de sus aspectos se configuró como discurso hegemónico, desde “abajo hacia arriba” a la vez fue germinando un discurso contra–hegemónico malvinizador, que hoy comienza a impulsar un cambio de paradigma en la reflexión sobre la cuestión Malvinas, y que además, se ve reflejado en acciones políticas y diplomáticas concretas.</p>
<p>Lo realmente significativo es que este contra–discurso provino del propio pueblo, quien a través del tiempo fue homenajeando a sus héroes mediante la construcción de monumentos, imposición de sus nombres a las calles, plazas, escuelas, clubes y adoratorios. Como enseña Rodolfo Kusch; “…cuando un pueblo crea sus adoratorios, traza en cierto modo en el ídolo, en la piedra, en el llano o en el cerro su itinerario interior”. Uno podría agregar que cuando el pueblo crea sus adoratorios, también va trazando su futuro.</p>
<p>Novedosos estudios y observaciones advierten que la causa Malvinas y sus protagonistas constituyen tal vez uno de los mayores objetos de recuerdo y homenaje en el país. Desde el poblado más pequeño hasta la ciudad más numerosa, encontramos cada vez más  homenajes no solamente a los caídos, sino a la causa en sí misma y es a partir de este fenómeno que un cambio está operándose en la superestructura.</p>
<p>Es de hacer notar que en el marco de este homenaje, el pueblo supo sabiamente diferenciar entre quienes mantuvieron un honor cabal y quienes participaron en el terrorismo de Estado.</p>
<p>En el marco de ese reconocimiento debemos mencionar especialmente la persistente actitud de dos organizaciones libres del pueblo: las agrupaciones de veteranos de guerra y  la de Familiares de Caídos en Malvinas.</p>
<p>Las primeras, es decir, las agrupaciones, orientaron su lucha inicial hacia la conquista de la dignidad material y humana del veterano. Concluida esa etapa comenzó un segundo proceso tendiente hacia la recuperación del sentido histórico por el que fueron a la guerra, y van por su reconocimiento histórico protagonizando una verdadera batalla cultural.</p>
<p>Los segundos, es decir los familiares, encararon su batallar a fin de obtener el reconocimiento de sus hijos y a través del sentido de su sacrificio.</p>
<p>Si bien ese discurso contra–hegemónico comenzó en el campo de la acción concreta a partir de las reclamaciones y sentidas recordaciones, nos encontramos en una etapa donde su construcción (del discurso) se está materializando a partir de la elaboración de documentales, muestras, libros, conferencias, obras de teatro, etc.</p>
<p>Esa respuesta cultural afortunadamente comienza a transmutar en políticas de Estado concretas algunas de las cuales debemos recibir sin dudas con beneplácito.</p>
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		<title>La doctrina en Perón</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Feb 2012 14:02:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>clara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[“El que no tiene buena cabeza para prever, ha de tener buenas espaldas para aguantar”.  Juan Domingo Perón Una breve descripción de las condiciones en las que asumió el primer peronismo la conducción del estado, pueden orientarnos en la indagación respecto a la idea de doctrina que lo nutrió. Quien mejor que el mismísimo Perón [&#8230;] <a class="more-link" href="http://pestanha.telam.com.ar/2012/02/13/la-doctrina-para-peron/">&#8595; Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;">“El que no tiene buena cabeza para prever, ha de tener buenas espaldas para aguantar”.</p>
<p style="text-align: center;"> Juan Domingo Perón</p>
<p style="text-align: left;">Una breve descripción de las condiciones en las que asumió el primer peronismo la conducción del estado, pueden orientarnos en la indagación respecto a la idea de doctrina que lo nutrió.</p>
<p style="text-align: left;"><span id="more-119"></span></p>
<p style="text-align: left;">Quien mejor que el mismísimo Perón para hacerla: “En 1946, cuando nos hicimos cargo del gobierno, el panorama que se me presentó a mí, un hombre acostumbrado a realizar trabajos orgánicos fue pavoroso. Llegaba de golpe a un gobierno sin ninguna planificación y sin ninguna organización. Como digo, yo era un hombre racionalmente acostumbrado a encarar la solución mediante estudios previos, estudios bases, planes, etc., y se me presentó el terrible dilema de planificar por realizar. Si hubiera planificado todavía estaría pensando que deberá hacerse en el primer plan quinquenal, aún después de haber terminado el primer gobierno. Realizar sin planificar siempre resulta una tarea un poco irracional y hasta a veces anacrónica…”.</p>
<p> Pero esto no es todo, en la misma oportunidad el mandatario señaló que: “&#8230; en cuanto a la organización, no puede nadie negar que nuestro pueblo estaba totalmente desorganizado. Las fuerzas naturales de la organización (…) no se habían realizado en nuestro pueblo, sino alrededor de círculos o intereses que no es lo racional para la organización de una Nación y menos de un Pueblo. El Estado estaba total y absolutamente desorganizado como consecuencia de haber mantenido una vieja organización que pudo haber respondido hace cien años pero que ahora ya no respondía a las necesidades del momento y menos en una época inminentemente técnica en la organización, en la administración, y en el gobierno. (…) Hubo que organizar el gobierno y después el estado Frente a ese problema se presentó, como previo a todo, organizar el gobierno; después organizar el Estado…”.</p>
<p>A Perón no lo seducían las ideologías entendidas como formulaciones teóricas de pretendida validez universal sin un anclaje comprobado en la realidad concreta. Prefería conformar una doctrina realizable que, inclusive, pudiera lograr cierta armonía entre opuestos. Las condiciones históricas descriptas, sumadas a su propia experiencia y formación, llevaron a Perón a concebir a las doctrinas como “exposiciones sintéticas de grandes líneas de orientación”, que representan “en sí, y en su propia síntesis, solamente el enunciado de innumerables problemas; pero la solución de esos problemas, realizada por el examen analítico de los mismos, no puede formar cuerpo en esa doctrina sin que constituya toda una teoría de la doctrina misma”.</p>
<p>Para el conductor del justicialismo una doctrina sin la teoría que la fundamente resultaba incompleta, pero una teoría que no contemplara realizaciones concretas resultaba inútil. El círculo para él cerraba de forma tal, que la teoría se enseñaba, la doctrina se inculcaba, y el desafío consistía en llevar a ambas a la práctica. La realidad nutre a la teoría, y la teoría nutre a la realidad.</p>
<p>En ese orden de ideas puede afirmarse que el entonces presidente se situó dentro de aquellos que sostienen que toda doctrina presupone de un fundamento anterior de orden filosófico, el que a la vez por su núcleo de conexidad con la realidad, viabiliza intervenciones plausibles y eficaces. Cabe entonces establecer una claro paralelismo entre tal formulación y aquella máxima jauretchena que se planteaba partir un interrogante que engloba dos alternativas: ¿Especular sobre razones o razonar sobre  realidades? Perón y Jauretche nitidamente se inclinan así  por la segunda opción, es decir, la que vincula intrínsecamente la actividad cognoscente e intelectiva del sujeto con una realidad exterior.</p>
<p>Esta mirada filosófico–política distancia a Perón de aquellas concepciones nutridas por el iluminismo y tan arraigada en las élites intelectuales de la época. Para autores como Fermín Chávez, la idiología iluminista fue exportada por Europa y aceptada a libro cerrado por nuestras academias. Dicho autor sostiene que el iluminismo constituyó una verdadera ideología a-histórica de la dependencia que llevó a muchos intelectuales argentinos a pensar un país nacido de la razón: a “imagen y semejanza de los modelos propuestos por las teorías europeas”. Perón, en igual línea de razonamiento, concebía al iluminismo de importación como una fuga, ya que para él la apelación a la utopía con frecuencia “…es un cómodo pretexto cuando se quiere rehuir las tareas concretas y refugiarse en un mundo imaginario; vivir en un futuro hipotético significa deponer las responsabilidades inmediatas…”.</p>
<p>Consciente del fenómeno de importación ideológica, enseñaba además que en nuestro país existió “… una larga tradición en esto de importar ideologías, ya sea en forma parcial o total (…) es contra esa actitud que ha debido enfrentarse permanentemente nuestra conciencia. Las bases fértiles para la concepción de una ideología nacional coherente con nuestro espíritu argentino, han surgido del mismo seno de nuestra patria (…) el pueblo, fuente de permanente creación y auto perfeccionamiento, estaba preparado desde hacía ya muchos años para conformar una ideología nacional…”</p>
<p>Como fórmula contrapuesta al iluminismo de importación, Perón planteaba un tipo de realismo político que enunciaba fervorosamente con aquella famosa máxima la única verdad es la realidad,  sentencia que presupone el principio de continuidad y preeminencia del fenómeno socio- cultural e histórico.</p>
<p>Hay que “…llegar a la realidad de alguna manera y de allí afirmar las conclusiones”, sentenciaba Perón advirtiendo además que “nuestro modelo político propone el ideal no utópico de realizar dos tareas permanentes: acercar la realidad al ideal y revisar la validez de ese ideal para mantenerlo abierto a la realidad del futuro”<a href="http://www.pensamientonacional.com.ar/contenedor.php?idpg=/pestanha/00128_la_doctrina_de_peron.html#_ftn8"> </a>. El jefe del peronismo concibió además a la doctrina como un instrumento orientador hacia fines, a tal punto que alegaba que toda nación debe poseer una doctrina que es el punto de partida de la organización de una colectividad.</p>
<p>En relación a los elementos que componen un compendio doctrinario determinado resulta particularmente sugestiva la siguiente afirmación extraída del libro Conducción Política: “Las doctrinas no son eternas sino en sus grandes principios, pero es necesario ir adaptándolas a los tiempos, al progreso y a las necesidades (…) una doctrina hoy excelente puede resultar un anacronismo dentro de pocos años, a fuerza de no evolucionar y de no adaptarse a las nuevas necesidades, y ello influye en la propia doctrina, porque una verdad que hoy nos parece incontrovertible, quizá dentro de pocos años resulte una cosa totalmente fuera de lugar, fuera de tiempo y fuera de circunstancias”.</p>
<p>De tal formulación se desprende que para Perón, ciertos cambios que se operan en la realidad pueden determinar la alteración, modificación, o adecuación de algunos componentes doctrinarios, sin dejar de tener en cuenta que más allá de tal circunstancia, existen para él ciertos principios inmutables se constituyen en verdaderos límites filosóficos y políticos a las alteraciones que la realidad determina.</p>
<p>En sintonía con lo expuesto oportunamente bien puede sostenerse que el objetivo de una doctrina nacional es la obtención de la soberanía plena en un contexto de justicia integral, es decir el bien común general.</p>
<p>Surgen de los párrafos precedentes algunos de los principios inmutables de nítida orientación nacional y  humanista,  que se constituyen en verdaderos límites doctrinarios a las determinaciones que estipula la realidad. Tales principios emergen además de las mismas palabras de Perón: &#8220;La Justiciasocial, la Independenciaeconómica y la Soberaníadel Estado no pueden ser negadas por ningún argentino; y no solamente negadas ni discutidas, porque cuando se trata de la justicia, cuando se trata de la libertad y cuando se trata de la soberanía no puede haber discusión en contra de la nación (…) nosotros hemos cristalizado como doctrina nacional nuestras tres banderas, que no pueden arriarse por otro que no sea un traidor a la Patria”.</p>
<p>El proceso de elaboración e interpretación doctrinaria para Perón no puede quedar librado a la heterogeneidad de interpretaciones de los hombres en forma individual, sino, por el contrario, dicha labor debe constituirse en una empresa colectiva.  Para el fundador del justicialismo, las doctrinas no se constituyen exclusivamente con expresiones provenientes del saber o del genio del conductor o de una determinada elite. Para su formulación o reformulación se requieren de instancias colectivas de debate e interpretación tendientes a obtener una unidad de concepción que, a la vez de forjar formulaciones doctrinarias comunes, propugne acciones prácticas para operar sobre la realidad concreta.</p>
<p>Este mecanismo verdaderamente participativo de elaboración doctrinaria es enunciado por el conductor del justicialismo de la siguiente forma: “… nosotros hemos concebido una doctrina y la hemos ejecutado, y después la hemos escrito y la hemos presentado a la consideración de todos los argentinos. Pero esa doctrina no está suficientemente desarrollada. Es sólo el enunciado, en forma sintética, del contenido integral de la doctrina. Será función de cada uno de los justicialistas argentinos, a lo largo del tiempo, ir poniendo su colaboración permanente hasta desarrollar el último detalle de esa doctrina, para presentar también, finalmente, una doctrina más sintética que la nuestra, más completa que la nuestra…” – y además – “…la doctrina nacional puede ser discutida, pero debe ser aplicada porque algo tenemos que hacer. Discutirla para perfeccionarla, pero aplicarla…”.</p>
<p>La tarea de adoctrinamiento para el fundador del justicialismo es fundamental. Pero el solo conocimiento de la doctrina resulta insuficiente: lo fundamental es “sentirla, y lo más  importante es amarla (…) es menester tener una mística, que es la verdadera fuerza motriz que impulsa a la realización y al sacrificio para esa realización”.</p>
<p>He aquí una verdadera visión espiritualista y trascendente del saber doctrinario, y la validación de una verdadera dimensión sensitiva del conocimiento que para Perón resulta un constituyente estructural del universo de lo humano, y que se expresa claramente cuando sentencia: “… una doctrina nacional es tan fundamental en el Estado, en la Nación, como fundamentales son el alma y el pensamiento en un hombre. ¿Adónde va un hombre que no tenga sentimientos ni pensamientos? ¿Y adónde iría una Nación que no tuviese un pensamiento y un sentimiento comunes?”</p>
<p>Las circunstancias históricas y socioeconómicas en las que asume el primer peronismo, y que lo desafían a impulsar desde las estructuras del estado un inminente impulso distributivo, determinan que Perón plantee una verdadera formación en el hacer. La famosa sentencia mejor que decir es hacer y mejor que prometer y realizar no constituye una simple consigna exclusivamente orientada a diferenciarse de la inacción de sus detractores.</p>
<p>Desde nuestra perspectiva, compone también un mensaje dirigido las elites vernáculas formadas en un racionalismo de oratoria, a fin que tomaran conciencia de la magnitud de la obra que había que realizar para obtener una argentina integrada y además,  una clara advertencia a sus seguidores respecto a la vocación de servicio, el compromiso y el sacrificio que demandaba la hora.</p>
<p>Es por tal cuestión, que el entonces presidente proclamaba a todas voces que debían formarse hombres capaces de decir y hombres capaces de hacer. Se trata de formar el mayor número de hombres y mujeres capaces de hacer.</p>
<p>En síntesis: Perón concibió a las doctrinas como modos de especulación – acción en permanente contacto con la realidad, que se expresan a partir de grandes postulados orientativos, los que a la vez responden a las aspiraciones, necesidades, y conveniencias nacionales y populares.  Solo los grandes principios doctrinarios son inmutables -y en tanto- las doctrinas deben ir adaptándose a las circunstancias, requiriendo para mantener su vigencia efectiva, un permanente régimen de actualización.</p>
<p>Para concluir resta señalar que desde el punto de vista funcional, la doctrina constituye un vector de unidad, que permite analizar las circunstancias de manera análoga, y, en consecuencia, obrar en similar sentido.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Fuentes:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Juan Domingo Perón: Conducción Política. Ediciones Mundo 1952.</p>
<p>Juan Domingo Perón: Acerca de los deberes y obligaciones de los funcionarios gubernamentales. En <a href="http://www.modernizacion.gba.gov.ar/html/peronconceptos.doc">www.modernizacion.gba.gov.ar/html/peronconceptos.doc</a></p>
<p>Fermín Chávez: Historicismo e Iluminismo en la cultura argentina. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, 1982</p>
<p>José Luís Di Lorenzo: El 17 de Octubre se plebiscito el Proyecto de la Justicia Social.En: <a href="http://www.losocial.com.ar/">www.losocial.com.ar</a></p>
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		<title>Juan Domingo Perón: un epistemólogo del tercer mundo</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Feb 2012 09:00:49 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La epistemología es la doctrina de los fundamentos y métodos del conocimiento científico y en tanto el estudio de su producción y validación. Dicha disciplina aborda, entre otras cuestiones, los factores y las circunstancias históricas, psicológicas y sociológicas que llevan a la obtención del conocimiento, y las razones por las cuales se lo valida o [&#8230;] <a class="more-link" href="http://pestanha.telam.com.ar/2012/02/06/juan-domingo-peron-un-espistemologo-del-tercer-mundo/">&#8595; Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="JUSTIFY">La epistemología es la doctrina de los fundamentos y métodos del conocimiento científico y en tanto el estudio de su producción y validación.</p>
<p align="JUSTIFY">Dicha disciplina aborda, entre otras cuestiones, los factores y las circunstancias históricas, psicológicas y sociológicas que llevan a la obtención del conocimiento, y las razones por las cuales se lo valida o invalida.<span id="more-101"></span></p>
<p align="JUSTIFY">Recientes obras como la de Carlos Piñeiro Iñiguez: “Perón: La construcción de un ideario”, dan cuenta clara y precisa de que el conductor del justicialismo recibió –desde muy joven– una intensísima formación en diversas disciplinas, en especial, en filosofía.</p>
<p align="JUSTIFY">De sus discursos y de su obra emerge plena convicción de la profundidad de su conocimiento.</p>
<p align="JUSTIFY">Ubicado en una línea de razonamiento claramente historicista, concebía al iluminismo de importación como una fuga, ya que para él la apelación a la utopía con frecuencia “es un cómodo pretexto cuando se quiere rehuir las tareas concretas y refugiarse en un mundo imaginario; vivir en un futuro hipotético significa deponer las responsabilidades inmediatas”.</p>
<p align="JUSTIFY">Consciente del fenómeno de importación ideológica enseñaba, además, que en nuestro país existió “una larga tradición en esto de importar ideologías, ya sea en forma parcial o total (…) es contra esa actitud que ha debido enfrentarse permanentemente nuestra conciencia” afirmaba.</p>
<p align="JUSTIFY">El Pensamiento Nacional, para él, sentó bases fértiles para la concepción de “una ideología nacional coherente con nuestro espíritu argentino, que ha surgido del mismo seno de nuestra patria”.</p>
<p align="JUSTIFY">Para el ex presidente, el pueblo, fuente de permanente creación y auto perfeccionamiento, estaba preparado desde hace muchos años para conformar una ideología nacional.</p>
<p align="JUSTIFY">El rechazo al iluminismo, sea cual fuera la modalidad que éste adoptara, colocaba a Perón ante un realismo político no exento de ideales que enunciaba fervorosamente con aquella famosa máxima: “La única verdad es la realidad”, sentencia que presupone el principio de continuidad y preeminencia del fenómeno socio- cultural e histórico.</p>
<p align="JUSTIFY">Hay “que llegar a la realidad de alguna manera, y de allí afirmar las conclusiones”, sentenciaba el conductor del justicialismo, advirtiendo, además, que “nuestro modelo político propone el ideal no utópico de realizar dos tareas permanentes: acercar la realidad al ideal y revisar la validez de ese ideal para mantenerlo abierto a la realidad del futuro”.</p>
<p align="JUSTIFY">El jefe del peronismo concibe a la doctrina como un instrumento orientador hacia fines, a tal punto que alegaba que toda nación debe poseer una doctrina, ya que es el punto de partida de la organización de una colectividad.</p>
<p align="JUSTIFY">Muchos coinciden que desde el punto de vista filosófico, el pensamiento de Perón vino a encarnar una heterodoxia compuesta por la fructífera tradición indo-iberoamericana, definido como pensamiento mestizo.</p>
<p align="JUSTIFY">Además su adhesión al historicismo es manifiesta &#8211; ya que para él &#8211; los pueblos en su devenir histórico van marcándose objetivos y fines, y forjan mediante su propia experiencia, un estilo de vida, una idiosincrasia particular.</p>
<p align="JUSTIFY">El pueblo, verdadera fuente de creación, era para Perón “algo más” que un simple conglomerado de individuos que conviven “contractualmente” en un mismo sustrato físico y normativo. Un pueblo es, en cierta medida, la resultante de una sucesión de generaciones de hombres y mujeres que, compartiendo similar devenir histórico, van coparticipando de acontecimientos y procesos, configurando un particular modo de ser.</p>
<p align="JUSTIFY">Sin temor a dudas para el General, el pueblo es un fenómeno de carácter histórico donde componentes de una progenie van transmitiendo a sus descendencias prácticas, tradiciones y productos culturales, ideológicos, míticos y religiosos de contenido altamente significativo.</p>
<p align="JUSTIFY">El rol del movimiento obrero organizado en la configuración de ese ideario resulta central y determinante en su pensamiento y en su acción política.</p>
<p align="JUSTIFY">Dicha centralidad es reconocida por el mismo Perón cuando sostuvo: &#8220;Yo personalmente me acerqué siempre a las masas obreras, que reconozco han sido mi predilección, porque ellas representan el dolor y el sudor de la Patria. Y porque soy de los que creen que alguien en el gobierno ha de ocuparse de los que sufren cuando todos se ocupan de los que gozan”.</p>
<p align="JUSTIFY">En tiempos en que la figura del tres veces presidente de los argentinos ha resurgido con notable vigor, bien vale inmiscuirse minuciosamente en el pensamiento de quien, indiscutiblemente, supo interpretar, como ninguno, a una comunidad que aún ansía un destino promisorio.</p>
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		<item>
		<title>Disputas Contemporaneas</title>
		<link>http://pestanha.telam.com.ar/2012/01/30/disputas-contemporaneas/</link>
		<comments>http://pestanha.telam.com.ar/2012/01/30/disputas-contemporaneas/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 09:00:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>clara</dc:creator>
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		<guid isPermaLink="false">http://pestanha.telam.com.ar/?p=106</guid>
		<description><![CDATA[La creación mediante Decreto Presidencial del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego, constituye una inmejorable oportunidad para alentar un debate que promete extenderse en el tiempo, ya que mientras presupone un trasfondo filosófico y conceptual que involucra aspectos sustanciales de nuestro pasado, contempla profundas divergencias respecto a él. Bien vale entonces [&#8230;] <a class="more-link" href="http://pestanha.telam.com.ar/2012/01/30/disputas-contemporaneas/">&#8595; Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La creación mediante Decreto Presidencial del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego, constituye una inmejorable oportunidad para alentar un debate que promete extenderse en el tiempo, ya que mientras presupone un trasfondo filosófico y conceptual que involucra aspectos sustanciales de nuestro pasado, contempla profundas divergencias respecto a él.</p>
<p><span id="more-106"></span>Bien vale entonces comenzar, en el marco de nuestras limitadas posibilidades, a encarrilar la controversia hacia el análisis de ciertos postulados que nutren la opinión tanto de sus defensores como de sus detractores.</p>
<p>Para quienes adherimos a la corriente revisionista de nítida matriz historicista, nuestra Argentina como cualquier otra organización humana que comparte una cultura −es decir un devenir, un conocimiento y una conciencia comunes− es un producto histórico, y como tal, constituye una entidad particular y única.</p>
<p>Concebimos entonces a la Historia como sinónimo de experiencia compartida, y en tanto ella, no presupone estrictamente un pretérito intrascendente, ya que tal experiencia se proyecta necesariamente hacia el presente y el porvenir.</p>
<p>Fermín Chávez sostuvo en su época que de esa proyección hacia el futuro resulta “lo verdaderamente fecundo de la historia”, y en concordancia, todo regreso y revisión de nuestros orígenes resulta labor productiva. La Historia, al decir de Ana Jaramillo, se inviste así en magistra vitae (maestra de la vida). Gustave Le Bon, por su parte,  sostuvo en sintonía que “un hecho separado de su génesis no enseña nada”.</p>
<p>A nuestro entender, en síntesis,  todo grupo social tiene necesariamente relación con su propio nacimiento, y en la aceptación y en el entendimiento de lo acontecido “…jamás hay decadencia, ya que toda decadencia es; al propio tiempo, preparación para la nueva vida”<a title="" href="http://co121w.col121.mail.live.com/mail/#_ftn1">[1]</a></p>
<p>Por el contrario, desde ciertas perspectivas opuestas a tales definiciones, se afirma que sólo existen productos históricos universales. Autores enrolados en doctrinas o más bien ideologías a–históricas, niegan trascendencia al pasado asignándole a su vindicación caracteres de práctica decadente, y además, reprochan toda indagación  que no provenga de las instituciones académicas y que no respondan al método científico y al sistema de tutorías que ellas presuponen.</p>
<p>Tales perspectivas encuentran sus orígenes en el Iluminismo, una vertiente filosófica surgida en Europa e incorporada en nuestro país, para muchos pensadores acríticamente durante el siglo XIX, vertiente que imperó casi sin fisuras durante más de un siglo en la mayoría de nuestras instituciones académicas.</p>
<p>Los presupuestos fundantes del Iluminismo llevaron a muchos intelectuales argentinos, según Fermín Chávez, a pensar un país nacido de “la razón” y a “imagen y semejanza de los modelos propuestos por las teorías europeas”.  Encuadrados en una concepción antropocéntrica individualista que asigna una relevancia preponderante al sujeto por sobre el conjunto, niegan protagonismo histórico a cualquier entidad compleja (vgr. el pueblo).</p>
<p>Si bien podemos rastrear rasgos de historicismo en algunos autores clásicos como Juan Bautista Alberdi, el historicismo, en su versión revisionista, surgió en nuestro país a fines del siglo XIX como un gran movimiento cultural que, entre otros aspectos, cuestionó algunos de los fundamentos sobre los que los iluministas erigieron sus proposiciones.</p>
<p>Esta corriente vino a formular objeciones a ciertos presupuestos “iluministas” como aquel que determina que la realidad es un producto viciado por la historia, que la poesía primitiva y popular es una escoria, que la raza blanca es superior a la negra, que el mestizaje constituye una anomalía degenerante, etc.</p>
<p>Así autores como el citado Fermín Chávez comprobarían que la adopción acrítica de tales presupuestos generaron “un prejuicio moral y cultural”, ya que a partir de su influencia, empieza a concebirse y a desarrollarse una dicotomía, civilización–barbarie, donde lo bárbaro resulta sinónimo de lo propio, y donde además, la idea de barbarie empieza a cobrar sentido peyorativo hacia adentro”.</p>
<p>Tal dicotomía para el autor citado vino a trastornar los supuestos culturales hasta el punto de hacerle creer a los nativos “que su civilización consistía en la “silla inglesa y en la levita”. Además para Chávez la concepción naturalista de la sociedad contribuiría a hacer “sucumbir el ethos de nuestro pueblo y nuestra incipiente germinación espiritual”<a title="" href="http://co121w.col121.mail.live.com/mail/#_ftn2">[2]</a></p>
<p>El historicismo, en su versión revisionista, surgió de esta forma como vindicación del pasado, y no, como malentienden algunos, como una atadura melancólica a él. Por el contrario el revisionismo se constituyó  como una matriz analítica orientada hacia la comprensión de lo que “se es real y efectivamente”. Como abordaje de esa “intrahistoria” de la que hablaba Unamuno.</p>
<p>Una de las críticas más profundas que historicistas realizarían a iluministas, es aquella que sostiene la existencia de productos y de presupuestos filosóficos universales, afirmando (los historicistas) que ellos constituyen un imposible teórico y práctico, ya que cada comunidad se va auto-modelando a través de su propia experiencia concreta en un contexto de mayor o menor grado de autonomía. Tal reproche supondría además que ciertos prejuicios iluministas  han impedido durante décadas una  reflexión seria y cabal sobre nuestra constitución real.</p>
<p>Para concluir sostengo que las experiencias revisionistas que hoy se multiplican en todo el país, no aspiran, como denuncian sus antagonistas, a implantar una interpretación única de nuestro pasado y una clausura del debate, sino muy por el contario, a provocar un necesario reencuentro con ese pretérito que, como sostuvimos, es presente. Niego además que el revisionismo se proponga imponer una mirada homogénea sobre la historia. El revisionismo solo se propone  enriquecerla a fin de garantizar una verdadera reflexión plural que nos abarque a todos.</p>
<p>El revisionismo en definitiva presupone y promueve el debate y  el disenso. Ese disenso que constituye el motor que lleva a muchos argentinos a interesarse por la Historia, a criticar verdades consagradas, a realizar nuevas investigaciones y a construir nuevos relatos, a veces desde el mismísimo llano.</p>
<p>El revisionismo resurge hoy, entonces, como garantía de ese verdadero pluralismo que se requiere para la construcción de un relato común en cualquier sociedad que se precie democrática.</p>
<p>* Escritor y ensayista y miembro del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego.</p>
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<hr align="left" size="1" width="33%" />
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<p><a title="" href="http://co121w.col121.mail.live.com/mail/#_ftnref1">[1]</a> Fermín Chávez:   “La historia no es el pasado” En los huérfanos de Perón. Opúsculo editado 1988.</p>
<p><a title="" href="http://co121w.col121.mail.live.com/mail/#_ftnref2">[2]</a> Fermín Chávez: “Civilización y Barbarie”. El liberalismo y el Mayismo en la historia y en la cultura argentinas”. Editorial Trafac. 1956</p>
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		<title>La eutopía malvinera</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 09:00:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hace poco más de dos años, precisamente entre el 3 y el 10 de octubre de 2009, culminaba para la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico sur un ciclo y comenzaba otro en su tenaz batallar por la reivindicación de nuestros derechos soberanos sobre las Islas Malvinas. Con el acompañamiento [&#8230;] <a class="more-link" href="http://pestanha.telam.com.ar/2012/01/23/la-utopia-malvinera/">&#8595; Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="JUSTIFY">Hace poco más de dos años, precisamente entre el 3 y el 10 de octubre de 2009, culminaba para la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico sur un ciclo y comenzaba otro en su tenaz batallar por la reivindicación de nuestros derechos soberanos sobre las Islas Malvinas.</p>
<p align="JUSTIFY"><span id="more-99"></span></p>
<p align="JUSTIFY">Con el acompañamiento pleno de la Sra. Presidenta de la Nación, se inauguraba un Cenotafio homenajeando a nuestros héroes en aquellas tierras usurpadas. Mientras descendían por la escalinata que los devolvió al continente, madres, padres, esposas, hijos y hermanos, con su sola mirada, nos auguraban tiempos de reflexión, recogimiento, y esperanza.</p>
<p align="JUSTIFY">La inauguración del Cenotafio en Darwin no solo permitió a los familiares religarse con sus seres queridos como describieron banalmente los principales exponentes de un mustio conglomerado mediático. También constituyó una piedra basal, un hito en la recuperación de nuestro suelo soberano.</p>
<p align="JUSTIFY">Quedan para los cronistas y advenedizos los relatos anecdóticos y marginales, pero para el pueblo, este hecho representa hoy el núcleo vital de una trama que nos vincula a un reclamo inclaudicable.</p>
<p align="JUSTIFY">La inauguración será recordada como el acontecimiento más importante desde la recuperación transitoria de nuestras islas el 2 de abril de 1982, y el luto soberano de aquellos que llevan en su propia sangre otra sangre, como una advertencia y un mensaje de la historia hacia el futuro.</p>
<p align="JUSTIFY">Las jornadas de octubre de 2009 adquieren trascendencia inusitada. Constituyen para muchos un suceso que llegó para perturbar nuestras conciencias. El pequeño grupo de argentinos que con su presencia juramentaba un compromiso en el que estamos todos implicados, vino a advertirnos que las grandes epopeyas no siempre se materializan en un solo hecho sino también a través de procesos que requieren ineludiblemente del temple y la paciencia que solo el tiempo consolida.</p>
<p align="JUSTIFY">Quienes pisaron suelo malvinense aquellos días no estuvieron solos. Llegaron acompañados por el aliento silencioso de millones de almas anónimas sostenedoras de una causa que no comienza el 2 de abril pero encuentra allí un mojón cardinal.</p>
<p align="JUSTIFY">Su actitud nos obliga a reflexionar una vez más sobre la dimensión sacrificial de lo humano en función de lo patriótico; dimensión que constituye la única fuerza capaz de superar la crisis ontológica que atraviesa el cuerpo nacional.</p>
<p align="JUSTIFY">¿Qué ejemplo sino la inmolación por una causa justa es capaz de sobrevolar décadas de carroñaje cultural?</p>
<p align="JUSTIFY">El viaje de los familiares para la inauguración del monumento realimentó nuestra fe en la voluntad puesta al servicio de la verdad histórica y en la sana prepotencia de los hechos por sobre especulaciones racionalistas y narcisistas.</p>
<p align="JUSTIFY">Como Raúl Scalabrini Ortiz, creemos que el espíritu de la tierra suele hacerse presente. Creemos en ese padre que no pudo derramar una lágrima frente a la tumba de un soldado desconocido porque sueña con una resurrección encarnada en conciencia patriótica, y vislumbra que los espíritus argentinos encerrados en los límites precisos de ese archipiélago que en aquellos días fueron testigos de un rito que huele a perfume liberador, rompen su prisión y emprenden un peregrinaje hacia el continente tan irredento como esas islas.</p>
<p align="JUSTIFY">El espíritu de la tierra suele corporizarse de distintas maneras: a veces en formaciones humanas que yuxtaponen sus fuerzas convergiendo hacia un determinado horizonte; otras veces, en un éter que, incorporándose lentamente a cuerpos exhaustos, oxigena y revive en ellos cada molécula.</p>
<p align="JUSTIFY">La vindicación de los familiares es oxígeno para una sociedad que insiste en autosofocarse, y es nutriente para un suelo fértil que anhela utopías deseadas.</p>
<p align="JUSTIFY">El maestro Gustavo Francisco Cirigliano nos enseñó que mientras una eutopía constituye una utopía deseable, deseada y posible, una distopía es una utopía perversa, indeseada, apocalíptica.</p>
<p align="JUSTIFY">Gracias a su digno, coherente y perseverante batallar, la comisión de Familiares de Caídos en Malvinas concretó una eutopía entre tantos pronósticos aterradores, y con su ejemplo nos desafía a incorporar ese aliento valeroso y constante.</p>
<p align="JUSTIFY">Pero claro, para que un impulso de tal magnitud pueda brindar sus frutos, tendremos que reconocer, constricción mediante, que nuestra Argentina es capaz de engendrar heroísmo aún en las condiciones más desfavorables.</p>
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		<title>Raúl Scalabrini Ortiz y el periodismo resistente</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Jan 2012 09:00:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[A pesar de persistentes prédicas que niegan el fenómeno, la historia de la humanidad nos demuestra palmariamente que las dinámicas de sujeción colonial visibles o encubiertas han determinado y aún determinan las relaciones de poder entre los estados, y además que ellas, no se manifiestan exclusivamente en el orden de lo económico sino que se [&#8230;] <a class="more-link" href="http://pestanha.telam.com.ar/2012/01/16/raul-scalabrini-ortiz-y-el-periodismo-resistente/">&#8595; Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A pesar de persistentes prédicas que niegan el fenómeno, la historia de la humanidad nos demuestra palmariamente que las dinámicas de sujeción colonial visibles o encubiertas han determinado y aún determinan las relaciones de poder entre los estados, y además que ellas, no se manifiestan exclusivamente en el orden de lo económico sino que se expresan también en el universo de lo cultural, y en tanto, en el campo de lo intelectual.</p>
<p><span id="more-97"></span></p>
<p>Resulta además dato irrefutable de la realidad que los pueblos sojuzgados a fin de sobrellevar tal impronta, suelen adoptar las más diversas modalidades de resistencia.</p>
<p>Desde diferentes perspectivas el pensamiento americano en general y el argentino en particular, ha abordado la cuestión de la resistencia cultural resultando ilusorio en este breve artículo, enunciar la totalidad de tales orientaciones.</p>
<p>Pero a pesar de ello puede sostenerse sin temor a equívoco que Manuel Ugarte, Fermín Chávez, Arturo Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz, entre otros tantos, han asumido y representado en su época lo que hoy denominamos “la matriz resistente”.</p>
<p>Algunos “intelectuales” escandalizados por la reivindicación constante que hacemos de tales autores inclusive en el ámbito universitario, atribuyen nuestra vindicación y homenaje a cierta tradición paranoica fogoneada desde las altas esferas del poder.</p>
<p>Mal entienden ellos el verdadero objetivo de la ciencia, ya que la puesta en valor de sus señeras obras, no responde a un proceso que viene de arriba hacia abajo si no muy por el contrario de abajo hacia arriba.</p>
<p>Muchos de nosotros hemos sido testigos y quizás partícipes de un fenómeno sociológico que se remonta cuanto menos a unos 15 años atrás, y a través del cual, espontáneamente, nuestra comunidad fue reconstituyendo un acervo intelectual y conceptual que el maestro Fermín Chávez definió magistralmente como epistemología de la periferia.</p>
<p>Raúl Scalabrini Ortiz representó a en su época a esta modalidad epistemológica a partir de una “práctica periodística resistente”. En tiempos del “imperceptible” yugo Británico, don Raúl se propuso denunciar inclusive a la propia prensa consagrada afirmando en alguna oportunidad que “en un país empobrecido, los grandes diarios son órganos del dominio colonialista.</p>
<p>El periodismo es quizás la más eficaz de las armas que las naciones eventualmente poderosas han utilizado para dominar pacíficamente a los países más débiles”.</p>
<p>Para Scalabrini mediante el “diestro empleo de la información” cierta prensa transmitía “solo aquella parte de la realidad que conviene a los intereses que representa”, poniendo de esta forma en el tapete una verdad no siempre revelada ni asumida. No dudo que en la actualidad, Scalabrini hubiera apuntado similar crítica a los medios concentrados.</p>
<p>El autor de “El hombre que está solo y espera” pudo haber usufructuado de los privilegios que le hubiera otorgado su temprana coronación literaria.</p>
<p>No obstante, optó libremente por asumir el desafío de practicar un verdadero periodismo independiente, independencia que se reveló no solamente en su coherencia, sino además en la precariedad económica con la que convivió hasta sus últimos días.</p>
<p>Scalabrini además optó abierta y libremente ejercer un periodismo útil a su comunidad, ya contribuyó a liberarla demostrando nada más y nada menos que el capital ferroviario invertido en la argentina, era una organización económica montada para extraer regalías extraordinarias a costa del trabajo argentino.</p>
<p>Scalabrini Ortiz en definitiva prefirió erigirse en uno de los precursores del periodismo militante, ya que mediante su intuición, su sagacidad, su formación, su inteligencia y su sacrificio, logró penetrar en las en redes ocultas que sojuzgaban a la Argentina consagrando así su vida a una sola causa: la liberación integral del país.</p>
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		<title>Un testimonio sobre Evita: la Peña Eva Perón según Fermín Chávez</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Jan 2012 14:51:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>clara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Verdaderos océanos de tinta han regado e invariablemente seguirán inundando la literatura vinculada a María Eva Duarte. Sobre su vida, sobre su obra y también sobre su prematura muerte, seguirán escribiéndose desde los poemas más humildes hasta las novelas más intrincadas, aunque indudablemente, sus misterios más recónditos, ya nunca serán revelados. Resulta dificultoso, entonces, para [&#8230;] <a class="more-link" href="http://pestanha.telam.com.ar/2012/01/09/un-testimonio-sobre-evita-la-pena-eva-peron-segun-fermin-chavez/">&#8595; Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Verdaderos océanos de tinta han regado e invariablemente seguirán inundando la literatura vinculada a María Eva Duarte. Sobre su vida, sobre su obra y también sobre su prematura muerte, seguirán escribiéndose desde los poemas más humildes hasta las novelas más intrincadas, aunque indudablemente, sus misterios más recónditos, ya nunca serán revelados.</p>
<p><span id="more-93"></span></p>
<p>Resulta dificultoso, entonces, para quien pretenda involucrase una vez más con esta verdadera protagonista de la historia argentina, deducir algo auténticamente novedoso. Es por tal razón que, al conmemorarse un nuevo aniversario de su desaparición física, me limitaré a relatar un acontecimiento de su vida no muy difundido, a través de las memorias de alguien que tuvo el privilegio de conocerla y tratar con ella en esa circunstancia.</p>
<p>Fermín Chávez, según su propio testimonio, conoció a Evita primero a través de su letra &#8220;…con patas de araña&#8221; y de sus &#8220;…palabras escritas en tinta verde&#8221;. En aquellos tiempos y a instancias de Ramón Carillo, Fermín prestaba servicios en la oficina de prensa de la Confederación General del Trabajo. Del despacho de Eva Duarte llegaban a la central obrera correcciones &#8220;… a mano alzada&#8221; que ella introducía a los proyectos de discursos de José Espejo y de Isaías Santín. Chávez tenía en ese entonces 26 años. Evita, 31.</p>
<p>El historiador y poeta entrerriano tomó contacto visual y personal con Eva, por primera vez, un viernes de septiembre de 1950, cuando esperaba su turno para acceder al comedor del Hogar de la Empleada, cuya sede estaba situada en Avenida de Mayo 869. En uno de los pasillos observó que Evita se acercaba intempestivamente a un grupo de actores de teatro independiente del instituto de Arte Moderno y los interrogaba respecto a su presencia allí. Los actores y actrices le explicaron que el intendente del Instituto, Sr. De Benedetti, había clausurado las salas donde presentaban una obra el fin de semana y Evita ordenó rápidamente el levantamiento de dicha medida.</p>
<p>Aquella misma noche, por insistencia de José María Castiñeira de Dios y José Fernández Unsaín, el joven Fermín compartió una primera velada con la esposa del primer mandatario, y según él en tal oportunidad, sin proponérselo, quedó instituida la peña.</p>
<p>La peña Eva Perón &#8220;…nació en forma súbita, sin mandato de nadie&#8221; relataba Chávez. Se discutía sobre peronismo, sobre arte, sobre poesía. Evita poseía una especial predilección por este último género.</p>
<p>En una oportunidad Castiñeira de Dios, conmovido por las innumerables acciones humanitarias de Evita, le dedicó un poema: &#8220;Alabanza&#8221;, y a ella le pareció bien que se leyera en la cena. Este fue el primero de una serie de poemas dedicados a la abanderada de los humildes. Seguirán &#8220;Canción Elemental&#8221;, de José María Fernández Unsaín, &#8220;Nuestra Señora del Bien Hacer&#8221;, de Martínez Payva, &#8220;Poema Fiel&#8221;, de Juan Oscar Ponferrada, &#8220;La Llama&#8221;, de Héctor Villanueva, &#8220;Canto Pleno&#8221;, de Julio Ellena de la Sota, El Ángel, de Gregorio Santos Hernando, &#8220;Sumada Llama&#8221;, de María Granata, y &#8220;Canción para las madres de mi tierra&#8221;, de Julia Prilutzky Farny. Fermín por su parte, le dedicó una poesía: &#8220;Dos elogios y dos comentarios&#8221;, además de una pieza teatral para niños: &#8220;Un Árbol para subir al cielo&#8221; que Evita no pudo presenciar ya que fue estrenada recién en agosto de 1952.</p>
<p><!--more-->En la peña Fermín solía sentarse junto a Oscar Ponferrada, Julio Ellena de la Sota y Gregorio Santos Hernando. Evita, siempre cerca de Castiñeira. El maestro entrerriano recuerda de aquellos tiempos a una Evita que era &#8220;lo contrario de toda simulación o hipocresía. Su vida brotaba de sus ojos oscuros y de su nerviosa pisada&#8221;. A los comensales solía sorprenderle su buen humor, aún cuando estaba fatigada. Recuerda, además, que a Perón en aquellas noches no se lo aludía de otra manera que no fuese con el término &#8220;el general&#8221;.</p>
<p>Según testigos, Evita en sus últimos días, recordaba con muchísimo afecto aquellas jornadas junto a sus compañeros poetas.</p>
<p>Fermín Chávez la vio por última vez el 28 de marzo de 1952 en el teatro Enrique Santos Discépolo, donde se cerró el Congreso de Trabajadores Rurales. Estaba exangüe y &#8220;…hecha un palo de escoba&#8221;. El poeta entrerriano prometió no verla más.<br />
Como era su costumbre, Fermín cumplió su promesa.</p>
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		<title>La declaración de la independencia y lo incaico</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Jan 2012 15:22:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>clara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los relatos históricos escolarizados, lamentablemente, suelen transmitir una visión limitada de los acontecimientos acaecidos el 9 de julio de 1816, y los textos clásicos presentan visiones sesgadas de las circunstancias vinculadas a esa histórica fecha. Fue gracias al revisionismo histórico, y en especial a través de los textos de autores como José María Rosa, que [&#8230;] <a class="more-link" href="http://pestanha.telam.com.ar/2012/01/03/la-declaracion-de-la-independencia-y-lo-incaico/">&#8595; Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los relatos históricos escolarizados, lamentablemente, suelen transmitir una visión limitada de los acontecimientos acaecidos el 9 de julio de 1816, y los textos clásicos presentan visiones sesgadas de las circunstancias vinculadas a esa histórica fecha. Fue gracias al revisionismo histórico, y en especial a través de los textos de autores como José María Rosa, que los argentinos pudimos obtener una visión más integral y realista sobre tal epopeya.</p>
<p><span id="more-87"></span>Una circunstancia no muy difundida se vincula al interesantísimo debate sobre la forma de gobierno que aconteció en el seno del Congreso de Tucumán, y en especial, a la posición política y conceptual adoptada por Manuel Belgrano.</p>
<p>Consciente de las crisis por las que atravesaban las“repúblicas”europeas, el vencedor de la Batalla de Tucumán se inclinó nítidamente, en aquella oportunidad, por la instauración de una monarquía atemperada de base constitucional, recomendando apelar a la dinastía de los incas, ya que para él, la restitución de esa casa implicaría un acto de justicia con una estirpe que había sido indignamente despojada del trono. Belgrano consideraba, además, que tal decisión despertaría el entusiasmo general de los habitantes de la campaña.</p>
<p>La “gran” prensa porteña no hizo más que burlarse de la propuesta llegando a referirse a ella como la del rey “patas sucias”.</p>
<p>Por su parte, la idea de reinstaurar la monarquía incaica estuvo acompañada por otras como la del catamarqueño Acevedo, quien impulsó el proyecto de establecer la capital en el Cuzco, como estrategia tendiente a preservar la unidad de América del Sur.</p>
<p>La apelación a lo incaico en Belgrano y en otros patriotas no solo se centró en el debate político acontecido en dicho congreso.</p>
<p>La inclusión deliberada del sol en la bandera argentina constituyó otra referencia simbólica ya que representa a Inti, designación en lengua quechua del sol, que era considerado como deidad en la mitología inca.</p>
<p>No cabe menos recordar, además, que una de las estrofas de la versión completa del Himno Nacional Argentino rezaba textualmente: “Se conmueven del Inca las tumbas, y en sus huesos revive el ardor, lo que ve renovando a sus hijos, de la Patria el antiguo esplendor”. Años después la versión fue “lavada” y reducida sustancialmente.</p>
<p>Miradas inclusivas como las citadas, dan cuenta de la particular visión estratégica que primaba en algunos de los protagonistas de la época en los que reinaba una concepción integral e integrada de una nación en formación, que para ellos ya contaba con antecedentes milenarios en América.</p>
<p>Gustavo Cirigliano enseña que toda la historia es nuestra historia, y aunque a veces pretendamos negar una parte de ella, siempre llevaremos a cuestas un cabo suelto sin anudar, siempre habrá un pedazo de nosotros que no lograremos integrar.</p>
<p>Y todo aquello que uno no contacta ni incorpora, enseña el maestro, no cierra, no desaparece, “continúa llamando, sigue siendo un mensaje en espera de ser recibido, reclamando ser escuchado”.</p>
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		<title>Claudio Díaz y la “Dilletización del peronismo”</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Jan 2012 15:15:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>clara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Claudio Díaz ya no está entre nosotros. Esta es una verdad que aunque lastime en lo profundo del alma resulta a las luces irremediable. Pero a diferencia de otras ausencias, la de Claudio se ha transmutado en aquel tipo de presencias que nos aleccionan y nos impulsan a continuar con la lucha entablada. Es presencia [&#8230;] <a class="more-link" href="http://pestanha.telam.com.ar/2012/01/03/claudio-diaz-y-la-%e2%80%9cdilletizacion-del-peronismo%e2%80%9d/">&#8595; Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Claudio Díaz ya no está entre nosotros. Esta es una verdad que aunque lastime en lo profundo del alma resulta a las luces irremediable. Pero a diferencia de otras ausencias, la de Claudio se ha transmutado en aquel tipo de presencias que nos aleccionan y nos impulsan a continuar con la lucha entablada.</p>
<p><span id="more-84"></span>Es presencia por el aliento eterno de sus convicciones, de su autenticidad, de su coherencia, de su fe, de su militancia, de su humildad, y por qué no, de sus obsesiones, pero no de aquellas que enmudecen y paralizan, sino de las que excitan y desafían.</p>
<p>A modo de homenaje fraternal releí recientemente algunos de sus textos, tal vez los más categóricos. Pero el hecho que más me reconcilia con ese verdadero “periodista militante”, puede ser representado en aquellos diálogos telefónicos que pudimos entablar estos últimos meses, en los que a pesar del padecimiento de un cuerpo que ya lo comenzaba a abandonar definitivamente, entre alguna que otra ironía, dejaba traslucir claras y precisas advertencias.</p>
<p>Recuerdo muy especialmente aquella gélida noche de fines de junio en la que durante más de una hora conversamos sobre el futuro, y donde Claudio, entre los relatos de sus peripecias hospitalarias y sus temores ocultos, intentaba esclarecerme respecto a lo que entendía como la “dilletización” del peronismo.</p>
<p>Para aportar alguna certeza a esta cuestión transcribo textualmente aquella posición transformada en sentencia en uno de sus tantos artículos: “…como las grandes embarcaciones, en los últimos años el peronismo primero viró -desde el timón liberal- a estribor (a la derecha); y luego, con una conducción más bien progresoide, cambió el rumbo a babor (a la izquierda). A este tipo de zigzagueo nos gusta llamarlo “la dilletización del peronismo”, nuevo género político que lanzó el inefable Torcuato Di Tella (hermano de otro inefable, Guido, inventor de las relaciones carnales con Gran Bretaña y Estados Unidos) y que consistiría en terminar de licuar la esencia del movimiento nacional que a partir de 1945 le rompió todos los esquemas al poder mundial”.</p>
<p>Aquella tertulia invernal concluyó en cuatro acuerdos cardinales.</p>
<p>La primera, que el Peronismo había emergido en nuestro país con un claro sentido histórico: garantizar la felicidad del pueblo a través de la justicia social, y la grandeza de la Patria, orientando cada una de sus acciones hacia la liberación cultural y material del país.</p>
<p>La segunda, que los logros de aquel primer Peronismo habían sido posibles gracias al desarrollo de una doctrina auténtica de clara orientación nativista nutrida fundamente por una epistemología propia, por una matriz reflexiva, que conocemos como “Pensamiento Nacional”.</p>
<p>La tercera, que esa doctrina representada  –entre otros textos centrales– por la Comunidad Organizada y el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, se encontró y aún se encuentra sujeta a un proceso de desnaturalización proveniente de sectores que en apariencia antagónicos, apuntan a similar objetivo: menospreciarla y degradarla.</p>
<p>La cuarta, que la militancia formada y organizada, debía según sus propias palabras impedir por todos los medios posibles tal degradación, e impulsar “… el programa histórico de nuestro modelo, tantas veces proclamado y tan pocas veces aplicado”.</p>
<p>Claudio entendía que el modelo concebido por el Peronismo definía al “…hombre en su integridad: cuerpo y alma, materia y espíritu, en armonía, proporción y justa medida de sus ambiciones (que por eso basa en la justicia general todo el valor de la especie humana)”, y además que Perón con gran lucidez estratégica, había propuesto en ese marco “… trasladar a lo colectivo lo que se desea en lo íntimo, es decir, pasar del yo al nosotros” ya que el “egoísmo es lo más infame que puede haber en la humanidad”.</p>
<p>Para Díaz “… felicidad es, sí, compartir las cosas materiales de tal modo que disfrutemos nuestro bienestar, el que nos corresponde como seres, como individuos, pero que al mismo tiempo hagamos todo lo que haya que hacer para que ese estado de placer les llegue a todos”.</p>
<p>Claudio no se cansaba de repetir que la concepción justicialista “requiere reconocerse en una identidad propia” que se aparta nítidamente de la vulgaridad decadente que pretenden imponernos, y que nuestro país debía proponerse crecer sin embromar a nadie defendiéndose “…de la avaricia o la codicia de los egoístas” y que para ello, “había que prepararse y estar dispuesto a hacerlo con toda la fortaleza física y moral que da el derecho a la existencia”.</p>
<p>La naturaleza de esta breve evocación me impide seguir relatando las sugerencias de este hombre que supo consagrar su vida a una causa, dando así testimonio de aquella dimensión sacrificial que sólo asumen los grandes.</p>
<p>Pudimos despedirlo con honor y dignidad en la Casa de la Defensa (TELAM) gracias a la valentía de otro inmenso compañero que hace décadas insiste que solo seremos libres cuando seamos capaces de retomar el ejemplo de quienes están dispuestos, mediante el amor, a dar todo por esta Suramérica aún irredenta.</p>
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		<title>Fermín Chávez; un entrerriano para toda América</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Dec 2011 01:20:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Sostuvimos, en oportunidad de inaugurar la décima edición de nuestro Taller para el Pensamiento Nacional, que Fermín Chávez integra esa pléyade de intelectuales argentinos que desarrollaron una modalidad del pensar auténticamente nativista definida por el mismísimo entrerriano como “una epistemología de la periferia”. Quienes tuvimos el privilegio de conocerlo y de trabajar sobre sus escritos [&#8230;] <a class="more-link" href="http://pestanha.telam.com.ar/2011/12/27/fermin-chavez-un-entrerriano-para-toda-america/">&#8595; Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="JUSTIFY"><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Sostuvimos, en oportunidad de inaugurar la décima edición de nuestro Taller para el Pensamiento Nacional, que Fermín Chávez integra esa pléyade de intelectuales argentinos que desarrollaron una modalidad del pensar auténticamente nativista definida por el mismísimo entrerriano como “una epistemología de la periferia</span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><em>”.</em></span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span id="more-74"></span><br />
<span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Quienes tuvimos el privilegio de conocerlo y de trabajar sobre sus escritos y su obra, no dudamos en asegurar que los aportes epistemológicos e historiográficos de Fermín trascienden las fronteras de su venerada Argentina extendiéndose hacia un continente que, con voluntad resistente y con plena convicción de futuro, va erigiendo paulatinamente categorías propias para el abordaje de los fenómenos humanos que aquí acontecen.</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Benito Enrique Chávez (Fermín) nació un 13 de julio de 1924 en “El Pueblito”, un caserío cercano a la ciudad de Nogoyá. Asentado con ese nombre en la alcaldía, en otro documento que da cuenta de su natalicio figura “Benito Anacleto”, por cuanto a mediados de 1945, tuvo que realizar un trámite para la rectificación definitiva de la partida. Hijo de Gregoria Urbana Jiménez oriunda de Paysandú, y de Eleuterio Chávez, transcurrirá sus primeros años en un medio rural que nunca olvidará y que probablemente contribuirá a desarrollar su extraordinaria sencillez.</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">De cuño yrigoyenista por vía paterna, y de tradición lópezjordanista por herencia de su abuela Martiniana, su primer formación en materia histórica estará teñida por las contradicciones existentes entre el relato histórico oficial proveniente de la “unanimidad n nacional” impuesta por la generación del 80 y los relatos familiares de raigambre orillera y campesina. Gracias al impulso de Fray Reginaldo Saldaña, el joven Fermín podrá cursar sus estudios en Córdoba y posteriormente perfeccionarse en filosofía en Buenos Aires y en teología en Cuzco.</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Regresará del Perú en 1946 para inmediata y definitivamente inmiscuirse en el clima político epocal. Sus lecturas de Santo Tomas de Aquino, Jacques Maritain, </span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><em>Garrigou de </em></span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Lagrange, pero además, la de sus compatriotas Ramón Doll, José Luis Torres, Ernesto Palacio, Raúl Scalabrini Ortíz, Saúl Taborda, Nimio de Anquín, Leopoldo Lugones, Leopoldo Marechal y Enrique P Osés, entrelazadas con las de Federico Gracia Lorca, Pablo Neruda y Miguel Hernández irán configurando su pensar, y le permitirán ante todo, comprender cabalmente el sentido histórico de un peronismo que a su regreso, ya había accedido al poder.</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">La concepción filosófica de Fermín Chávez está íntimamente vinculada a un historicismo cuyo supuesto esencial radica en que, “</span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><em>para estudiar cualquier ser colectivo sea que se considere o no a éste como un organismo, es indispensable conocer todos los elementos que la forman y sus modos de funcionar, con resultados varios en su vida anterior y su vida presente</em></span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">” [1]. El maestro entrerriano enseñará que </span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><em>“ninguna disciplina en particular proporciona un sujeto a la epistemología, ya que el sujeto no es el mismo en ontología, en lógica, en psicología, en ética y en estética. No hay tampoco, un ego epistemológico especifico”</em></span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> [2]</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">En un ensayo de mi autoría que titulé “Las Manos de Fermín” sostuve en ese sentido que el “</span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><em>rescate integral e integrado de episodios y protagonistas obliterados por la historiografía oficial para Fermín, debía contribuir a superar ese verdadero desprecio por nuestro pasado, descrédito que según él emergió durante el siglo de las luces (Aufklärung), un período histórico donde se sobrestimó la capacidad una “razón humana” (que para muchos filósofos era “siempre idéntica a sí misma, igual en todos los hombres y en todos los tiempos” —y donde lo racional— debía “sustituir a lo real en tanto éste (lo real) era juzgado como producto absurdo de la historia” Cabe señalar que para los historicistas como Chávez la redención del “ser histórico” no perseguía fines meramente académicos —sino muy por el contrario— objetivos político culturales vitales en cuanto “lo pasado” es constitutivo de “lo presente” y determinante de “lo futuro”</em></span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><em><strong>[3]</strong></em></span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">.</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">En relación a las afirmaciones precedentes cabe señalar que  para quienes compartimos los presupuestos que nutren el Pensamiento Nacional, a mediados del siglo XIX, se consolidó en el poder de una elite que se propuso “civilizar” por la fuerza a los bárbaros propios. Civilizar significó lisa y llanamente desnacionalizar mediante la importación acrítica de ideas, conceptos, valores y productos culturales.</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">No cabe duda alguna que la maniquea dicotomía Civilización o Barbarie selló una fuerte impronta fundacional en la formación del  estado argentino con posterioridad a Caseros, dicotomía por su parte  que por antinatural  – ya que los civilizados no eran tan civilizados ni los bárbaros, tan bárbaros– determinó la formación de una superestructura opresiva y en tanto alienante ya que implicaba trastornar supuestos culturales. </span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Contra esa alineación emergieron, entre otros fenómenos, una corriente de pensamiento que se desarrolló vigorosamente durante el siglo pasado, pero que encuentra arraigo en los siglos anteriores, y en la que se inscribió el pensamiento de Fermín Chávez.</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Para Fermín la importación a libro cerrado de la doctrina iluminista no sólo generó en el país un “un prejuicio moral y cultural” respecto a nuestras raíces indo–hispánicas, sino que además, a partir de tal influencia, empezó a germinarse dicha dicotomía donde lo bárbaro resultó paradójicamente lo propio y lo civilizado, lo ajeno. La idea de barbarie empezará a cobrar para nuestro maestro un sentido peyorativo </span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><strong>hacia adentro</strong></span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> trastornando los supuestos culturales “hasta el punto de hacerle creer a los nativos que nuestra civilización “consistía en la silla inglesa y en la levita”. El iluminismo en nuestra región presupuso así una concepción naturalista y universalista de la sociedad “bajo la cual habría de sucumbir el </span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><em>ethos </em></span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">de nuestro pueblo y nuestra propia (…) germinación espiritual” (Fermín Chávez Dixit)”</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Según Chávez, este fenómeno de índole sociológico, al consolidarse en el tiempo mediante su instalación en los distintos estamentos del sistema educativo, fue transformándose en una deformación de índole ontológica, ya que ciertos preceptos y perjuicios se fueron expandiendo por vastos sectores de la sociedad. Por eso Fermín insistía que las crisis argentinas son primero </span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><em>“ontológicas, después éticas, políticas, epistemológicas, y recién por último, económicas</em></span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">“. En síntesis: una de sus principales líneas de investigación de nuestro maestro se orientó hacia el análisis de los mecanismos de coloniaje cultural y sus consecuencias, entre ellas, la disociación entre las elites “ilustradas” y el pueblo.</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Para Fermín la resistencia contra esa opresión alienante emergió desde llano, desde el pueblo orillero, desde el subsuelo de la patria, desde las clases oprimidas y se expresó a través de la cultura popular. En ese orden de ideas Chávez comprendió,  como pocos, que el Peronismo germinará en medio profunda revolución artística, ética y estética acontecida no solamente en nuestra patria sino también en ibero América, y que en la Argentina tal convulsión fue la protagonizada por la llamada “Generación Décima”, progenie que reaccionó aguda y espiritualmente contra el coloniaje y se propuso la búsqueda de un sentido y destino colectivo. Se afirma en tal sentido, que </span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><em>“la revolución estética y el nacionalismo cultural se expresarán a través de una innumerable cantidad de artistas y autores, en todos los campos del quehacer estético-cultural”</em></span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> [4] La importancia de lo cultural en la construcción de lo autoconciencia nacional, serán vitales en su obra.</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">En momentos como los actuales donde muchos autores han orientado su lápiz hacia el análisis integral del peronismo –para quien les escribe– éstos serán fragmentarios e inconclusos si no se aborda íntegramente el corpus que constituye la producción de Fermín  Chávez, reiterando en ese sentido que el entrerriano fue el más grande pensador que albergó el peronismo durante el siglo pasado y principios del que transcurre.</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Otro de los aportes vitales de nuestro maestro fue la valoración crítica de los aportes conceptuales de las distintas vertientes del nacionalismo argentino a la conformación de la doctrina nacional popular y humanista que nutrió al peronismo. El abordaje que Fermín realiza de la producción teórica del nacionalismo y su evolución hacia el “nacionalismo popular de cuño humanista” son imprescindibles no solamente para comprender al primer peronismo sino a aquella etapa de la historia argentina.</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Para finalizar cabe reseñar que sus legados historiográficos fueron descollantes. No solamente los conocidos respecto al Chacho Peñaloza y a López Jordán, sino además los publicados respecto a José Hernández, Juan Manuel de Rosas y a distintos personajes obliterados de nuestra historia y de nuestra cultura. Su libro “Vida y Muerte de  López Jordán” constituye un antes y después en la historiografía entrerriana, y las consecuencias de este texto aún resultan admirables.</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Mientras ciertos “mandarines del saber ” intentan imponernos “nuevos contenidos civilizatorios”,  es buen tiempo para reencontrase con la obra de un paisano que nos enseñó sobre todas las cosas que, para plantarse firmemente en el suelo, hay que afinar primero la mente.</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: x-small;">[1] </span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: x-small;"><strong>Wenceslao Escalante:</strong></span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: x-small;"> citado por  Fermín Chávez: </span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: x-small;"><strong>“La conciencia nacional; Historia de su eclipse y recuperación”</strong></span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: x-small;">. Editorial Pueblo Entero. Año. 1996.</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: x-small;">[2] </span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: x-small;"><strong>Fermín Chávez:</strong></span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: x-small;"> “La conciencia nacional… Ibídem</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: x-small;">[3] </span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: x-small;"><strong>Francisco Pestanha:</strong></span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: x-small;"> “Las manos de Fermín”. En </span></span></span><a href="http://www.nomeolvidesorg.com.ar/"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: x-small;">www.nomeolvidesorg.com.ar</span></span></a></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: x-small;">[4] </span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: x-small;"><strong>Juan W. Wally:</strong></span></span></span><span style="color: #2a2a2a;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: x-small;"> Generación de 1940: Grandeza y Frustración. Edit. Dunken. 2009.</span></span></span></p>
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